Al muchacho le borraron el nombre para matarle el recuerdo. Se acomodaron los viejos en su trono, oportunos. Pero qué torpes para el olvido: al esconderlo en la penumbra, la sombra terminó protegiéndolo del tiempo. Hoy, de aquellos reyes no queda nada; el olvidado es el único que vive.
Al muchacho le borraron el nombre para matarle el recuerdo. Se acomodaron los viejos en su trono, oportunos. Pero qué torpes para el olvido: al esconderlo en la penumbra, la sombra terminó protegiéndolo del tiempo. Hoy, de aquellos reyes no queda nada; el olvidado es el único que vive.
Para él , su muerte no fue el fin de su vida, fue el registro de su verdadera historia , la que muchos intentaron borrar
Tienes la razón en lo que dices :-)